Crónicas para un centenario
CRÓNICAS PARA UN CENTENARIO 79 transitados del mundo, coloque a la pesca marítima en la misma categoría administrativa que la caza. Tarde o temprano, nuestros gobernantes habrán de percatarse de esta equivocación, en que no se hubiera incurrido sin duda, si las fraguas legislativas cortesanas no estuviesen tan distantes del mar y no fueran tan insensibles a las inquietudes del litoral. Dicho esto, claro es que no podemos considerar justificado que a ese nuevo organismo que acaba de crearse en la Dirección General de Montes, Pesca y Caza se le denomine Consejo de Caza y Pesca, así, ante- poniendo el deporte cinegético a la importancia excepcional de nuestra industria, que es nada menos que la segunda fuente de riqueza de la nación. No vemos la razón de porque ha de destacarse, en la estructu- ración administrativa a que venimos refiriéndonos, esa actividad subalterna, sin transcendencia para la economía nacional, sin mayores problemas, que es la caza. Pero nuestra extrañeza sube de punto, al considerar la constitución interna del Consejo de Caza y Pesca, en la cual se concede mayor importancia a la pesca de río que a la pesca marítima. En efecto, el susodicho Consejo estará integrado solamente por tres representantes de la segunda: uno, miembro de la Federación Española de Armadores; otro,nombrado por la Confederación de Pósitos Marítimos y otro, designado por las industrias conservera y bacaladera. En cambio, como representantes de la primera, figuraran en el Con- sejo seis miembros: un ingeniero de Piscicultura fluvial y cinco peritos en pesca fluvial y caza. De la pesca marítima no habrá técnico alguno en el Consejo. Ni siquiera el Director del Instituto de Oceanografía, porque entre los directores de dependencias oficiales que han de ser vocales natos del nue- vo Consejo, no se cuentan más que al de Puertos, al de Navegación, al de Pesca y Caza, al comisario del Consorcio Almadrabero y a un miembro del Consejo Superior Ferroviario. Seguimos, pues, siendo objeto de olvidos involuntarios o de injustas postergaciones los elementos pes- queros españoles. La representación de nuestras industrias en el seno del Consejo de Caza y Pesca será insuficiente, exigua e inapropiada. Bien está que se haya dado entrada en el mismo a los delegados de la Federación de Armadores y de la Confederación de Pósitos; pero no vemos vinculación alguna entre la in- dustria conservera y la bacaladera para que se las constriña a elegir un representante común, que por muy capacitado que sea no puede estar impuesto de los diversos e importantísimos problemas que afectan a una y a otra actividad, pues son de índole completamente diferente. Aparte de ello, la industria pesquera española, en la forma a que venimos refiriéndonos, no estará en su integridad representada en el nuevo Consejo. Existen en España importantes corporaciones de armadores y otros industriales pesqueros, además de aquellas que la disposición cita. Y esas corporaciones, no hay duda que se dejan al margen, sin razón que explique, al menos en apariencia, tal posposición. He aquí un punto en que se impone una rectificación expontánea, que dé entrada en el Consejo a todos los que deben integrarlo. Otro de los decretos recientes viene a distribuir en negociados la flamante Dirección General de Montes, Pesca y Caza. Esos negociados van a ser seis: tres de Montes: tres de Pesca y Caza. Estos últimos se denomi- narán así: Pesquerías y aprovechamientos industriales y comerciales; Legislación pesquera y preparación profe- sional, y Pesca fluvial y caza. Salvo la diferenciación de este último negociado, demasiado apriorística nos parece la distribución. So- bre que no sabemos lo que quiere decirse con la expresión «aprovechamientos comerciales», quedan fuera de esas denominaciones múltiples problemas. Pero es este ya un aspecto tan burocrático que no hemos de analizarlo con detenimiento. Unicamente queremos poner de relieve como se refleja en él, aquel escaso dominio de las modalidades de la pesca ma- rítima, que ya se había acusado anteriormente. Tenemos, en verdad, que conseguir mayor atención para la vida pesquera española, haciendo que las esferas oficiales conozcan la importancia y las características de este gran sector de la actividad indus- trial que tiene sus raices en las entrañas prodigas del mar. Mientras esa labor no se desarrolle, poniendo a contribución todas las energías del litoral español secularmente olvidado, ni se habrán de tener en cuenta nuestros intereses con la preferencia que el volumen de los mismos merece, ni triunfarán nuestras deman- das plenamente, como es de justicia y de urgencia que triunfen” (IP, nº 42, 01-01-1929). Artículo de Benigno Rodríguez en el Faro de Vigo del 18-05-1929 Sobre la futura Exposición de Pesca de Vigo. Una opinión más. Magnífica la idea de celebrar en Vigo una Exposición General de Pesca el año 1935.
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