Crónicas para un centenario
CRÓNICAS PARA UN CENTENARIO 78 Por la Cámara de Comercio, Industria y Navegación, su presidente D. Tomás Mirambell y el secretario Sr. Castejón. Por la «Unión de Entidades Viguesas», su presidente accidental, Sr. Sanromán. También estuvo presente el ingeniero jefe de Obras Públicas de la provincia, Sr. Trapote. La entrevista, extremadamente afectuosa, se limitó a lo que, lógicamente, dada la precipitación que presidió su convocatoria, podía ser: un breve cambio de impresiones y una exposición por parte de la re- presentación de las industrias pesqueras los derechos indiscutibles de Vigo a ser el primer puerto pesquero nacional que se construya, aseveración apoyada en los datos y cifras estadísticas ya conocidos, referentes al movimiento de producción y exportación registrado en los últimos años, así como en los meses transcu- rridos del actual, que colocan a Vigo—no hablemos de su tradición, de lo que pudiéramos llamar derecho histórico— en el primer rango entre todos los puertos españoles. Se abordó también el tema de la cooperación que las entidades interesadas prestarían a la realización del proyecto de puerto pesquero en Vigo. La respuesta dada por las representaciones allí presentes fué lo suficientemente explícita para que, sobre este punto, no haya lugar a duda alguna. Vigo, sus industrias pesqueras, harán en este sentido cuanto sea preciso y ellos puedan hacer. Y con esto se dió por terminada la reunión trasladándose los comisionados ministeriales acompañados por los presentes, a Bouzas, donde el Sr. Becerra tenía interés en ver como ha quedado terminada la obra del espigón recientemente construido allí. Por cierto que esta visita a Bouzas, tuvo una consecuencia imprevista y absolutamente favorable a los intereses de Vigo. Desde el espigón construido, pudieron contemplar los comisionados la magnífica ense- nada de que un tiempo se habló como ideal para el emplazamiento del puerto pesquero. Los señores Bece- rra, Entrecanales y De Buen, quedaron maravillados de las condiciones inigualables, únicas en el mundo, que aquella ensenada reúne para construir un puerto pesquero mucho mayor y con mejor disposición que los más amplios y modernos de Europa. Y así hubieron de reconocerlo paladinamente. De regreso a la ciudad, los comisionados y sus acompañantes se detuvieron en la factoría que los Sres. Hijos de J. Barreras poseen en Coya, que recorrieron detenidamente, asesorados por los señores Barreras, examinando los Astilleros, donde se construyen esos magníficos barcos de pesca que pasean, con legítimo orgullo, el nombre de Vigo por distintos mares. Terminada esta visita, los comisionados técnicos marcharon al hotel, donde aún recibieron diversas visitas, para almorzar después y tomar el expreso de Madrid. A las dos de la tarde, emprendieron el regreso a la Corte, despedidos en la estación por el Alcalde y las representaciones industriales y mercantiles que los acompañaron y asesoraron durante la mañana. *** Breves, brevísimas líneas, de comentario a esta visita, casi fugaz, hecha a Vigo por la Comisión intermi- nisterial dictaminadora. Ha de ser para lamentarnos sinceramente de que los señores Becerra, Entrecana- les y de Buen no hayan podido dedicar mayor espacio de tiempo a estudiar nuestro puerto, sus industrias pesqueras y derivadas, sumovimiento de producción y exportación, todo, en una palabra, cuanto ha de ser base fundamental en que se asiente su dictámen. Claro está que—lo damos por descontado—los señores Becerra, Entrecanales y De Buen, poseen co- nocimientos más que suficientes del problema sometido a su informe, para formar de él un cabal juicio y poder aconsejar al Gobierno lo que más proceda. Pero ya que, acuciados por su deseo de informarse minuciosamente de todos los detalles de la cuestión, se decidieron a realizar un largo y penoso viaje a lo largo de toda la costa Norte y Noroeste de España, hubiera sido preferible que su visita a nuestro puerto fuese más reposada, con objeto de que hubiesen podido advertir sobre el terreno la realidad de cuantos razonamientos de defensa se han formulado, la magnitud de nuestra industria y, de paso, una porción de detalles poco apreciables a primera vista, pero que entrañan importancia suma, y que seguramente, se han escapado a su observación perspicaz. Artículo de la revista Industrias Pesqueras nº 42 del 01-01-1929 “En lo que se refiere a la reorganización administrativa de los asuntos de pesca en España, se parte, a nuestro juicio, de un serio error inicial. El error de haber suprimido la Dirección General de Pesca y de haber segregado esta de la jurisdicción de Marina. No podemos transigir con que un país de la importancia ma- rítima de España, dueño de un perímetro costero de 3.144 kilómetros, abierto a los mares más ricos y mas
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