Crónicas para un centenario

CRÓNICAS PARA UN CENTENARIO 127 escala en Vigo, un redactor de la revista IP, acompañado por Rodríguez de las Heras, visitó el buque con objeto de informar sobre los estudios que se están llevando a cabo y entrevistar al director del Instituto 6 . En el viaje de regreso al puerto base en Málaga, se continuó la toma de datos a lo largo de la costa portuguesa. En octubre ya se habían terminado las determina- ciones de salinidad de las muestras de la campaña y estaban listas para ser enviadas a Madrid. 6 IP nº 587, 01-10-1951. PRIMEROS ESTUDIOS SOBRE OCEANOGRAFÍA EN EL COV Odón de Buen creía necesario extender al Atlántico las investigaciones oceanográficas que venía desarrollando en el Mediterráneo. En sus Memorias lo explicaba así: “ Era urgente iniciar las investigaciones oceanográficas, como base ineludible de la resolución de los problemas pesqueros en la costa gallega y en el Cantábrico”. En 1916 de Buen dirige una campaña en las Rías Baixas en la que se hicieron más de 300 observaciones oceanográficas, tomando muestras de agua a distintas profundidades para conocer la distribución de la temperatura, la salinidad y el oxígeno disuelto. Se hicieron también muestreos de plancton y lances de pesca para estudios biológicos y pesqueros. Esta campaña puede considerarse como el primer estudio sistemático oceanográfico y pesquero en las rías gallegas. En 1917 se lleva a cabo una segunda campaña en las rías durante la cual tuvo lugar la inauguración del Laboratorio Oceanográfico de Vigo. Tanto en sus objetivos como en sus procedimientos fue una continuación de la campaña del año anterior. Las investigaciones quími- cas de estas campañas corrieron a cargo de Antonio Ipiens Lacasa, que obtuvo valores de tempe- ratura, oxígeno disuelto y salinidad en superficie y a varias profundidades, con muchos datos sobre la ría de Vigo, incluyendo los de un punto de muestreo en las islas Cíes, con determinaciones cada 2 horas a lo largo de un día. En el verano de 1918 se llevó a cabo una tercera campaña por el norte peninsular, entre la desembocadura del Miño y Santander, ampliando considerablemente la zona de estudio de años anteriores. De nuevo se tomaron muestras de agua a distintas profundidades y se hicieron mues- treos de plancton y lances de pesca. Miguel Pérez Gutiérrez, que participaba en la campaña, fue nombrado ayudante del Laboratorio de Vigo. Miguel Pérez fue el primer investigador que hizo observaciones oceanográficas en la ría a lo largo de un año (de julio de 1918 a junio de 1919), durante el cual tomó muestras de agua para determinar la salinidad y anotó la variación diaria de la temperatura del aire y del agua en un punto de observación fijo. Aunque en los años siguientes desaparece el Laboratorio de Vigo, el Instituto continuó hacien- do estudios oceanográficos en las costas gallegas. Al integrarse España en 1924 en el Consejo In- ternacional para la Exploración del Mar (CIEM), el Instituto pasa a colaborar en los planes y campa- ñas de investigación del Consejo para el estudio de la planicie continental atlántica. Entre 1926 y 1930 se llevaron a cabo varias campañas al año por las costas gallegas y del Cantábrico occidental, entre los paralelos 43 o y 46 o N y los meridianos 6 o y 8 o W, para las cuales la Marina puso a disposi- ción del Instituto distintos barcos, entre ellos el “ Xauen ”. En estas campañas se tomaban muestras de la columna de agua hasta 500 m de profundidad y se hacían muestreos de plancton. En 1936 se establece de nuevo un Laboratorio en Vigo, pero la Guerra Civil impone la paralización de las acti- vidades de investigación. En la reapertura del Laboratorio las prioridades de trabajo se centraron en la recuperación de los yacimientos naturales de moluscos. En 1941 el IEO llevó a cabo una campaña oceanográfica en la ría de Vigo, bajo la dirección de Ricardo Montequi, que sentó las bases para el estudio continuado de las condiciones oceanográ- ficas y su relación con la abundancia de las especies explotadas, estableciéndose 10 puntos fijos de muestreo en la ría. Durante la década de los años 40 el personal del Laboratorio ejecutó el plan de muestreos establecido, con las limitaciones impuestas por la falta de una embarcación propia. En cada estación se tomaban datos de temperatura, muestras del fondo y de agua a diferentes profundidades, para determinar salinidades, oxígeno, materia orgánica, pH y fosfatos, y se hacían pescas de plancton y de peces.

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