Crónicas para un centenario
125 VIGO CRECE Y EL COV SE CONSOLIDA (1951-1955) En los años 50 Vigo era una pujante ciudad de 140.000 habitantes, que contaba además con un importante sector industrial y uno de los principales puertos pesqueros de Europa. [Ver la gráfica de la proyección poblacional de Vigo hecha en 1953 (AMV) en el Anexo de documentos originales]. La flota pesquera de Vigo superaba las 700 embarcaciones, con más de 300 arrastreros (entre bous, bacas, parejas y tríos) y cerca de medio millar de otras embarcaciones, de pa- langre, para la pesca de especies como el besugo y la palometa; de cerco, para la sardina y otras especies pelágicas costeras; volanteros para la merluza; curricán para el bonito y una multitud de artes menores, como los xeitos, nasas, medios mundos y otros utilizados por embarcaciones pertenecientes a diferentes cofradías de la ría, pero que habitualmente des- cargaban en el Berbés. Todo esto sin mencionar el intenso marisqueo que se llevaba a cabo en la ría. Cada día entraban a puerto un promedio de 70 embarcaciones, que dejaban en los muelles una descarga media total de 160 toneladas/día. Se produce también el despegue de la acuicultura tanto en viveros flotantes como en instalaciones en tierra. El Laboratorio de Vigo se convirtió también en el Centro Costero más importante del Ins- tituto. Trabajaban en él entre 10 y 12 personas, según el año, entre investigadores titulados en Ciencias Naturales, Química, Biología y Veterinaria (casi 1/4 de los titulados superiores de todo el IEO) y personal auxiliar. Solo las Dependencias Centrales en Madrid disponían de una mayor plantilla de licenciados y en los otros Laboratorios el personal era muy escaso 1 . Se producen nuevas incorporaciones a la plantilla, entre ellas las de las primeras investi- gadoras y se consigue ampliar el espacio de trabajo con unas dependencias en el puerto pesquero. Pero tanto las instalaciones del Laboratorio como la dotación de personal resultaron in- suficientes ante la labor que se le vino encima. Además de colaborar en los planes de traba- jo del IEO, en parte derivados de sus compromisos con las organizaciones internacionales, el Laboratorio de Vigo tuvo que hacer frente a una creciente demanda de asesoramiento, como consecuencia de las obligaciones legales del Instituto en la gestión de los recursos marinos y la regulación de las actividades pesqueras y marisqueras y, en no menor medida, por el despegue de la acuicultura en las rías. En los siguientes párrafos se irán desgranando los acontecimientos y actividades que tuvieron lugar en el Laboratorio durante este lustro. 1951. Debido a la falta de espacio para dar cabida al personal, Rodríguez de las Heras inicia gestiones ante la Junta de Obras del Puerto y la Comandancia de Marina para solicitar un local en el puerto pesquero, en el que se llevarían a cabo los trabajos de ictiometría. Ángel 1 Los Laboratorios de Palma y de Málaga mantenían una mínima plantilla de entre 2 y 4 licenciados, se- gún los años. En Santander, Cuesta estaba prácticamente solo. Los Centros Asociados de Barcelona y San Sebastián contaban con un investigador del Instituto cada uno: Amengual y Navaz, respectivamente, y el Laboratorio de Tenerife no tuvo sede ni personal hasta mediados de los 50.
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