Crónicas para un centenario
CRÓNICAS PARA UN CENTENARIO 112 para conseguir un nuevo centro de investigación en Vigo y la completa ausencia de referen- cias en el discurso del alcalde a la labor del Oceanográfico 3 . Guerra y Prego (2003) ofrecen una interpretación de estos hechos: “ Sin embargo, la his- toria no es tan sencilla y en su urdimbre se entrelazan los aspectos anteriormente citados sobre la particular situación del IEO, con la existencia de relaciones personales antagónicas entre al- gunos miembros de ese organismo y del naciente instituto, así como con el hecho de que en el momento de la fundación del Instituto nadie reclamó desde el IEO su potenciación como alter- nativa. Esto ocurrió, al menos, por dos razones: la despreocupación por parte de la dirección mi- litar, y el precario estado de salud de su entonces cabeza científica, Francisco de Paula Navarro. Este investigador no fue escuchado en sus sugerencias para que, en caso de que fuese necesario crear un Instituto Técnico de Pesca, como algunas personas de solvencia cultural preconizaban, uniendo esta opinión a reproches sobre la inutilidad de la oceanografía, fuese el IEO el núcleo de aglutinación, salvándose de esta manera el defecto tan español de desparramar el dinero en múltiples organismos. Considerar la despreocupación de la dirección militar como una de las posibles causas que explican la imposibilidad de rehabilitar el IEO en aquellos momentos es bastante plausible 4 ”. Aunque plausible, esta interpretación no hace justicia a la reiterada defensa que el Insti- tuto venía haciendo de su misión y de sus objetivos fundacionales. En páginas anteriores se ha dejado constancia de la reivindicación del Instituto por parte de destacados miembros, entre ellos el subdirector Francisco de P. Navarro, ya desde los primeros años 40, pero en especial entre 1944 y 1945, motivada posiblemente por el conocimiento de la existencia de planes para la creación de otro centro de investigación marina, como ya se ha manifestado anteriormente. Más que a la existencia de malas relaciones personales, entre las causas que pudieron impedir la rehabilitación de la institución y que llevaron a la creación del Instituto de Investigaciones Pesqueras, no pueden descartarse los intereses personales y la influencia de un determinado grupo político-religioso en la toma de decisiones. Otros autores que se ocuparon de estos hechos coinciden en la esterilidad de la creación de un nuevo centro de investigación y las consecuencias negativas que a la larga tuvo sobre la investigación marina en Galicia 5 . 1946. A principios de 1946 el personal del Laboratorio estaba formado por tres licenciados: el director Rodríguez de las Heras, químico, el director de laboratorio de la Sección de Bio- logía, José Mª Navaz, biólogo, el becario químico, Rafael López Costa, y el patrón, Benjamín Albalat. En febrero Antonio Arévalo Arocena, químico, ingresa como becario, y Antonio Fer- nández del Riego y Lorenzo Rodríguez Molíns, también químicos, ingresan como alumnos libres 6 . Bajo la dirección de Rodríguez de las Heras los químicos y biólogos del Laboratorio es- tudian la biología y la composición química varias especies de peces y moluscos. Se toman muestras del pescado del día en el mercado del Berbés y se llevan al laboratorio para su estudio. Rodríguez de las Heras y Rafael López Costa hicieron determinaciones analíticas sobre el berberecho, para conocer su composición y valor energético, en diferentes épocas, con la colaboración de Navaz, que se encarga de aportar los berberechos del vivero experi- 3 La labor del Oceanográfico era sobradamente conocida en el Ayuntamiento, incluso hay constancia de que un par de años antes, el Laboratorio había solicitado una subvención del municipio (ACOV. Libro Regis- tro, 16-06-1947). 4 Guerra y Prego, 2003. 5 Labarta, 1985; Guerra y Prego, 2003; Fraga, 2015. 6 AGA, Hojas de servicios de Lorenzo Rodríguez Molíns y Francisco Fernández del Riego/ACOV. Libro de Registro.
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