Crónicas para un centenario
CRÓNICAS PARA UN CENTENARIO 107 Artículo del Faro de Vigo del 15-01-1941 La re-extructuración del Laboratorio Oceanográfico de Vigo En el plan de reorganización llevado a cabo en el Instituto Español de Oceanografía, la región N. O. de nuestro litoral ha suscitado un particular interés, habiéndose en consecuencia emprendido la reforma de los locales en el Laboratorio costero de Vigo dependiente de aquella entidad, así como también se ha procedido a completar la plantilla de su personal con recientes nombramientos que han venido consig- nándose en la prensa local. La excesiva centralización en personal y servicios que venía disfrutando el laboratorio de Madrid, ha sido subsanada con muy buen sentido en las nuevas orientaciones propugnadas por la Dirección del Ins- tituto, que tienden lógicamente a dar una mayor preponderancia a los laboratorios costeros y en especial a aquellos que como el de Vigo se encuentran enclavados en la zona de mayor volumen pesquero y de actividad más destacada en relación con las industrias del mar. Hasta el presente, dentro de las limitaciones impuestas por las deficiencias de material, de personal y de consignación económica, el Oceanográfico de Vigo ha venido cumpliendo con su tarea y sosteniendo su prestigio en la difícil etapa del glorioso Movimiento Nacional, pero pronto terminadas sus reformas de lo- cal se comenzará a recibir el material científico suministrado por reputadas fábricas alemanas de cuyo país recibimos en el pasado verano la visita de un profesor técnico que se hizo cargo de nuestras necesidades. Una lancha motora idónea para estos servicios completará la dotación. Y consignaremos por último, que en breve tomarán posesión de sus respectivos cargos, don Antonio Rodríguez de las Heras, director de la Sección de Química que venía prestando sus servicios en Madrid y que por su antigüedad y categoría asumirá el mismo cargo en este Centro; don Luis Alaejos, de la Sección de Biología, que juntamente con el que ha venido encargándose hasta el presente de este Laboratorio, don José M. Navaz, identificado ya con Vigo y con sus aspiraciones de progreso, completarán por el momento la plantilla. También han sido designados un patrón de pesca y un mozo. Podemos por lo tanto felicitarnos de que a esta zona del N. O. de España se le vayan reconociendo sus méritos y desvelos en su cotidiano afán por extraer del mar sus productos y riquezas, esperando un positivo rendimiento de la nueva extructuración de nuestro Centro oceanográfico en beneficio de esta región. Artículo de José Mª Navaz en la revista Industrias Pesqueras nº 793 del 15-05-1960 Días, meses, años, hubieron de transcurrir hasta llegar a conocer palmo a palmo las riberas y los fondos de esta ría mediante excursiones llevadas a cabo con el mismo plan deliberado y aprovechando, incluso, las giras domingueras con los camaradas del Club Marítimo, a los distantes playales de Barra y Limens para salvar, en bote o en piragua, la bocana Norte de la ría que nos separaba de los graníticos bloques de las Cíes. La mayor parte de esta exploración de las márgenes ribereñas las llevaba a cabo en solitario. Tenía que aprovechar el periodo de la bajamar de la mañana y a hora bien temprana me dirigía pedaleando en mi bicicleta al punto y lugar donde había dejado interrumpida la tarea el día anterior, para proseguir desde allí el recorrido y lo que ahora se ha dado en llamar “prospección” de los playales. En un cuaderno iba llevando a cabo las anotaciones y en una mochila recogía los ejemplares que, lue- go, en el laboratorio, clasificaría y estudiaría biométricamente, señalando y dibujando la carta de la ría, la posición de los bancos de las distintas especies, su densidad y demás observaciones obtenidas y reseñadas in situ. Cuando la marea ya no daba más de si, se imponía el regreso volviendo hasta el lugar en que había dejado la “bici” y vengan nuevos kilómetros de pedaleo para regresar a Vigo, donde aliviabamis fatigas en “El Mosquito”, tomando un par de nécoras y un vasito de blanco del Ribeiro. Cuando el desplazamiento se hacía en tren o en tranvía, solía acompañarme el patrón del Laboratorio, Benjamín Albalat, que tanto me ha ayudado en este y otros cometidos en inteligente y fiel colaborador, y en algunos casos secundaba mi pedaleo por la carretera y el asalto de las rocas a pie desnudo, algún
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